Cómo cuidamos tus datos
Corto, porque guardamos poco.
Qué guardamos
Tu correo, la fecha en que te anotaste y, si viniste por un enlace de campaña, de dónde llegaste. Si elegiste contarnos si dirigís o jugás, eso también.
Si entrás con tu cuenta, además guardamos las escenas que armes: el nombre de cada una, su ícono, de qué escena de fábrica salió, sus capas —qué sonido, a qué volumen, si suena al abrir la escena y, en los efectos que caen solos, cada cuánto—, sus etiquetas, cuáles marcaste como favoritas y cuándo las guardaste. Si borrás una, queda anotado que se borró y cuándo, para que no vuelva desde otro dispositivo: el nombre, las capas y las etiquetas se van con ella. Nada más: ni qué escuchaste, ni cuánto, ni desde dónde.
Qué no guardamos
Tu dirección IP no se guarda, ni en crudo ni disimulada. No hay cookies de seguimiento ni formularios de terceros: el formulario le escribe directamente a nuestra base.
Si usás SoundWeaver sin cuenta, no hay nada que mandarle a nadie: lo que armás no sale de tu navegador. Si creás una cuenta, tu correo queda en Supabase, que es donde vive. Con el código, además pasa por Resend, que es quien te lo entrega; con Google no hay código ni Resend, y es Google el que nos da tu correo. No va a ningún otro lado, y abajo está contado cada caso.
Las visitas se miden con una instalación propia de analítica, en un servidor nuestro y sin cookies. Cuando te anotás registramos que alguien se anotó, nunca con qué correo.
Si lo usás sin cuenta
SoundWeaver se usa sin registro, y sin cuenta también guarda. Las escenas que armes quedan en el navegador de tu dispositivo, no nos llegan, no las vemos y no tenemos ninguna copia.
Eso también quiere decir que se pueden perder: si borrás los datos del navegador, se borran; si abrís SoundWeaver en otro dispositivo, no están; y en iPhone, con Safari y sin agregarlo a la pantalla de inicio, el navegador puede borrarlas después de siete días sin abrirlo.
Si creás una cuenta
Guardamos tu correo y con qué método entraste. Si elegís un nombre y un avatar en tu perfil, también esos: el nombre que escribiste, y el ícono y el color que elegiste. Nada más: no hay foto, y no hay contraseña que perder porque no usamos ninguna.
Tu cuenta vive en Supabase, el servicio donde está nuestra base: ahí queda tu correo, ahí se emite el código de seis dígitos y ahí quedan las escenas que armes con tu cuenta. El código te lo entrega Resend, que para poder hacerlo ve tu dirección: eso es todo lo que ve. Nada de lo que hacés adentro de SoundWeaver pasa por ahí.
Si entrás con Google, Google nos da tu nombre y tu correo, y sabe que entraste a SoundWeaver. Podés entrar con el código en vez de con Google: hacen lo mismo.
Una cookie propia te mantiene adentro. Es nuestra, se queda en este sitio y no sirve para seguirte por otros: no la lee nadie más y no hay terceros mirándola.
Tu cuenta de SoundWeaver no está conectada con WorldWeaver ni con QuestBoard, aunque uses el mismo correo en los tres. No compartimos tu correo entre productos. Y las escenas se atan al identificador de tu cuenta, nunca a tu correo: si algún día ofrecemos vincular tus cuentas del ecosistema, va a ser algo que elijas, y no algo que pase solo porque dos correos coinciden.
Para qué lo usamos
Para escribirte cuando la beta esté lista, y de vez en cuando para contarte cómo viene. Nada más. No vendemos ni compartimos la lista.
Cómo salir
Respondés cualquiera de esos correos, o nos escribís por Discord, y borramos tu registro. No hace falta que expliques nada.
Para borrar tu cuenta, entrá a tu perfil y tocá «Borrar la cuenta»: te pedimos que escribas tu correo para confirmar, y en ese momento se van tu perfil, las escenas que subiste —con la anotación de las que habías borrado— y la cuenta misma. No queda una copia. Lo que está guardado en tu navegador no lo tocamos, porque nunca nos llegó.
Para bajarte todo lo que tenemos tuyo, nos escribís por el mismo correo o por Discord y lo hacemos a mano: para eso todavía no hay un botón.